Nunca vi mi vida pasar frente a mis ojos

Es muy común que en las películas las personas que sufren algún accidente grave o están por hacerlo, vean su vida pasar. Los directores crean escenas de lo que ha pasado, y las muestras en un color distinto para que sepamos que quizá el personaje va a morir. Incluso en la vida real hay gente que utiliza la expresión de que vieron su vida pasar cuando casi chocan o son arrollados en la calle, para mí lo dicen sólo para exagerar su situación, aunque no niego que quizá sí estuvieron muy cerca de perder la vida.

No tenía forma de comprobar si esto era realmente posible, y no quería exponerme a una situación mortal sólo para saber si es verdad o mentira. No me obsesionaba tanto. Así que dejé el tema, el cual llegó a mi mente el día que a un amigo se le ocurrió expresarse de esta forma cuando casi lo atropellan. Definitivamente estaba exagerando, quizá él fue el atrabancado y quiso cruzar en el momento erróneo cuando fue sorprendido por el claxon de un conductor furioso y que también pudo haberse asustado.

Olvidé el tema y tiempo después decidí irme de vacaciones a Acapulco. Había juntado mi dinerito para poder hacer una reservación en uno de los mejores hoteles, alquilar un auto y gastar en los mejores lugares de aquel maravilloso sitio. Y así lo hice.

Al tercer día de mis vacaciones decidí manejar un rato por las calles de Acapulco, presumiendo el auto descapotable que había adquirido, con la intención de conquistar a alguna turista o una paisana, me daba igual. Mientras le lanzaba miradas a las chicas con las que me atravesaba, no vi que me crucé una luz roja y un autobús me embistió, lanzándome fuera de mi auto. Instantes antes de cruzar la luz roja, el chofer del vehículo que me impactó tocó el claxon, al voltear lo vi venir directo a mí y lo primero que pasó por mi mente fue: “Ahora sí sabré si la vida pasa frente a tus ojos”.

No fue una escena en cámara lenta, incluso todo pasó muy rápido. Fue algo como autobús, pensamiento, choque, hombre sale volando por no traer cinturón de seguridad, desmayo. Así de rápido, así de simple. Jamás vi el rostro de mi novia o el día que nos conocimos, no vi a mis padres sosteniéndome en sus brazos cuando apenas era un crío, o algún momento memorable de mi existencia como cuando me gradué. Nada. Después de ver el autobús, lo siguiente pasó a ser negros. La nada.

Al despertar en el hospital con fracturas en piernas y uno de los brazos, además de lesiones en la cabeza e inflamación del cerebro, traté de recordar si en algún momento que estuve dormido, desmayado o en coma soñé con algo. Nada pasó por mi mente. Literalmente era la nada, el olvido.

Ahora sí que como el Chavo del 8, sin querer queriendo puse en riesgo mi vida para comprobar si es verdad que tu vida pasa en un instante antes de estar cerca de la muerte, y en mi experiencia puedo decirles que no.